
Si en Osorno se cruzan dos modernas autovías, en Frómista, uno de los núcleos con más solera de toda la Tierra de Campos, convergen dos de los “caminos” con mayor significado histórico de nuestro país, El Camino de Santiago y el Canal de Castilla.
En los alrededores de lo que hoy es Frómista, se conservan restos de diferentes asentamientos celtíberos y los surgidos tras la invasión romana. Su actual emplazamiento surge durante la repoblación a finales del siglo IX, de la mano de Alfonso III El Magno.
En la Frómista medieval aparecen los tres motivos que más fama han dado al pueblo: San Telmo, El Camino de Santiago y los judíos.
Pedro González Telmo, conocido hoy como San Telmo, fue figura destacada del siglo XIII, es considerado como patrono de las gentes del mar.
El Camino de Santiago, con su trajín de gentes de lugares de toda Europa, convirtió a Frómista en una floreciente villa al servicio del mismo, con grandes y monumentales iglesias, hospitales, hospederías…
Los judíos estuvieron presentes en Frómista desde siempre, debido a que Fernando I les concedió muchas facilidades para su establecimiento, dada la necesidad de repobladores y por su justa fama de hombres hábiles, industriosos y activos. La comunidad judía de Frómista llegó a tener unas doscientas familias (1000 personas) a finales del siglo XV, que conformaban aproximadamente la cuarta parte del pueblo. La expulsión de los judíos en 1492 supuso una sangría demográfica y económica muy considerable, de la que Frómista no se recuperó hasta la edad moderna.
| Tras las guerras comuneras, una sucesión de pestes y otros desastres aceleraron la decadencia de la villa. Tan sólo la construcción y explotación del Canal de Castilla devolvió momentáneamente a Frómista sus viejos laureles, situación que parece volver a producirse en la actualidad con el ya mencionado “Camino de las Estrellas”, gracias a ello su población haya vuelto a superar las 1000 almas. | ![]() |
Entre su extenso patrimonio histórico cabe destacar la Iglesia de San Martín, del siglo XI, una de las joyas del románico peninsular e internacional, cuyas torres cilíndricas, naves de bóveda de cañón, capiteles, canecillos…la convierten en uno de los principales monumentos del Camino de Santiago.
Además, entre su patrimonio está la iglesia de Santa María del Castillo, de estilo gótico-renacentista, y declarada BIC en 1944; la iglesia de San Pedro, gótica del siglo XV; la ermita del Otero, de una sola nave de trazado gótico, reformada en el siglo XVIII, en cuyo interior se encuentra la escultural Virgen del Otero, románica, del siglo XIII…